Las mujeres de la dinastía Borrull
Las mujeres de la dinastía Borrull
Artículo publicado por Castro Martín, María Jesús, Revista ZocoFlamenco, nº 41, diciembre 2021-enero 2022, pp. 16-17 (ver aquí).
El éxito que tuvieron las primeras actuaciones de Isabel y Julia estimularon la creación de un nuevo repertorio y, junto a la exhibición de bailes flamencos, en un ejemplo de la diversidad artística que caracterizaba a la familia Borrull, se incorporó Dolores, la hermana mayor, como guitarrista. La normalidad con que los Borrull, Miguel pero también sus hermanas Dolores, Isabel, Julia y Concha, aprendieron a tocar la guitarra sorprende por la diferenciación sexual que existía en la época de las distintas manifestaciones flamencas, otorgando el rol de bailaora a la mujer y el de tocaor al hombre.
Ese aprendizaje femenino del toque en el seno de la familia Borrull se llevó a cabo no solo a través de la transmisión del patriarca, Miguel Borrull Castellón, gran conocedor del toque flamenco tanto como acompañante al cante y al baile como solista, sino mediante las enseñanzas que les ofreció el insigne maestro de guitarra clásica, Francisco Tárrega, clases personales que se realizaron gracias a la relación que Miguel Borrull padre tenía con el guitarrista, por lo que hay que referenciar a las hermanas Borrull, junto a la excepcionalidad de ser las primeras mujeres que desde el interior de su propia familia se les apoyó para que tocaran la guitarra, como las primigenias mujeres guitarristas que absorbieron conocimientos de las escuelas de guitarra clásica y flamenca, tal y como se observa en las únicas imágenes que conservamos de Isabel y Dolores en las que en ambas destaca su mano derecha bien posicionada, al estilo de la escuela clásica, especialmente en Lola.
Dolores o Lola Borrull se convirtió en guitarrista profesional pero su carrera no tuvo un largo recorrido, sólo constan algunas actuaciones suyas entre 1911 y 1913, abandono debido, entre otras causas, al miedo escénico que padecía y que le hacía temblar de cuerpo entero antes de salir a actuar, dolencia que le obligó a abandonar su profesión tras casarse aunque mantuvo sus vínculos artísticos familiares regentando el Villa Rosa junto a su hermana Julia, tras el fallecimiento de su padre en 1926.
Por su parte, Isabel y Julia fueron guitarristas aficionadas que hicieron en mayor medida uso de su imagen polifacética como bailarinas, bailaoras, guitarristas e, incluso, cantantes cumpliendo la demanda del público, según una exhibición consciente de exposición diversificada de sus cualidades, todo ello pese al alto nivel guitarrístico que adquirieron a través de las enseñanzas de Miguel Borrull padre y Francisco Tárrega, especialmente Julia, quien dio clases de guitarra en París mientras actuaba junto a su familia en el café cantante La Feria en 1912, siendo todavía muy joven, convirtiéndose en una de las mujeres pioneras en la enseñanza de la guitarra flamenca.
La más pequeña de los hermanos Borrull, Concha, fue la única hija de Miguel Borrull Castellón que no llegó a aprender a tocar la guitarra porque, según su propio relato, cuando acudía al domicilio de Francisco Tárrega en Barcelona para tomar clases, junto a su hermano Miguel, le asustaba ver aquellas barbas tan pobladas que el guitarrista castellonense tenía por aquel entonces y no quiso estudiar con él. Concha Borrull se decantó por el baile, pero no se limitó a seguir los pasos de sus hermanas mayores, sino que hizo suyos los bailes gitanos que tanta fama habían dado a las primogénitas de los Borrull y, a su vez, perfeccionó su estilo con el aprendizaje de la danza española, convirtiéndose en la mejor representante de los bailes flamencos y del ballet flamenco, a imitación del toque guitarrístico clásico-flamenco de su padre y hermano quienes, así mismo, le acompañaban en el escenario en su interpretación de bailes como la serenata de Joaquim Malats. Su mayor aportación a la danza, junto a la incorporación de las castañuelas al baile por alegrías, fue su legado dancístico, magisterio que transmitió a numerosas generaciones de bailaoras desde que, a finales de la década de los 40 del siglo XX, iniciara su docencia en la escuela de danza de la calle Petrixol nº9, haciendo la competencia a las famosas academias barcelonesas de Vicente Reyes, Federico y Enrique Lara o Lombardero, circunstancia que no impidió que Concha Borrull se convirtiera en la primera mujer maestra en enseñar baile flamenco y clásico español en Barcelona y obtuviera el título oficial de profesora de danza clásica española por el Ministerio de Educación.
La aportación de las hijas de Miguel Borrull Castellón al flamenco catalán continuó durante las siguientes décadas e inculcaron a sus descendientes tanto sus conocimientos como su modelo de profesionalidad y de transgresión hacia los condicionantes de género imperantes en su época. Esta tercera generación de los Borrull, curiosamente formada exclusivamente por mujeres bailaoras, mantuvieron la estela iniciada por sus progenitoras, desarrollando una carrera artística propia a la altura de sus antecesores: Trini, hija de Dolores Borrull y Alberto Flandorfer, bailaora, bailarina y maestra de reconocido prestigio; Concha, Pilar y Fina, hijas de Isabel Borrull y del guitarrista Baldomero Mendoza Ríos, que actuaron juntas en sus inicios, formándose con Antonio, Rafael de Córdoba y Vicente Escudero, y Trini, Mercedes y Carmen, hijas de Miguel Borrull Giménez y Josefa Giménez, entre las que destacó Mercedes Borrull La Gitana Blanca, inseparable junto a su padre, y Trini como maestra, siendo Carmen la única de estas primas hermanas de la dinastía de los Borrull que no se dedicó al baile flamenco.
Con el tiempo, la saga femenina de los Borrull continuó a través de las enseñanzas de Trini Flandorfer Borrull Trini Borrull, gran maestra afincada en Las Palmas de Gran Canaria, quien inició en sus primeros pasos de baile a la nieta de Fina Mendoza Borrull, María Juncal, última heredera de la impronta Borrull.
Sirva esta breve historia compensatoria para rescatar del olvido a las mujeres de la familia Borrull y poder imaginarlas bailando, tocando o cantando encima de un escenario, sintiendo su lucha, pero también su goce, mujeres y artistas merecedoras de nuestro reconocimiento.
[1] Biografía realizada por la autora de próxima publicación. Ver cuadro biográfico de la familia Borrull en el blog Flamenco en Cataluña: http://flamencocatalan.blogspot.com/2021/10/miguel-borrull-castellon-ii-arbol.html